Xrod es un foro que pretende ser un lugar de encuentro para los amantes del ROD en todos sus aspectos, HotRod, StreetRod, RatRod y etc.... XRod en fin
 
ÍndiceÍndice  PortalPortal  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  RegistrarseRegistrarse  ConectarseConectarse  
Fierro viejo que estas en el fondo... Oxidado esta tu nombre... Que consigamos tu repuesto ... en el llerta de algún pobre.... Perdona nuestras burradas... Así como nosotros toleramos tus NO arranques... Que no caigamos en la tentación del plan canje... Mas líbranos del plástico................................¡ARMEN!

Comparte | 
 

 UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
nico_ramones
Completamente fuera de la cordura
Completamente fuera de la cordura
avatar

Cantidad de envíos : 643
Edad : 27
Localización : CORDOBA CITY ROKER
Comentario/Cita/Humor : NUNCA NOS FUIMOS PERO AHORA VOLVIMOS
Fecha de inscripción : 07/08/2012

MensajeTema: UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS   Sáb Jun 22, 2013 12:27 am

EL AUTO FANTASMA








Al sur de Córdoba, desde el altillo de su casa, Guillermo observaba la carretera hasta altas horas de la noche. Su madre le decía: “andá a dormir que ya es tarde”, y el le contestaba “ya voy, ya voy”, pero se quedaba un rato más repitiendo en voz baja para sí mismo: “ya la voy a ver pasar”. 
Extraños testimonios y reportes que daban referencias de un hecho casi sobrenatural, llegaban en forma coincidente desde varios lugares del país. La situación descripta no parecía tener lógica ni por su naturaleza, ni por la simultaneidad cronológica de los relatos. 
Un trabajador rural de la Provincia de Santa Fe, el encargado nocturno de una estación YPF de una ruta patagónica, un vendedor de pelotas de plástico en la entrada de Bell Ville, dos policías bonaerenses en un móvil oficial por ruta 8, un puestero que vendía naranjas en las afueras de San Pedro. Todos señalaban lo mismo. Una coupé Dodge GTX circulaba por la ruta absolutamente vacía, sin siquiera conductor al volante.
El acontecimiento aparentemente irreal despertó con el tiempo la curiosidad de parte de la prensa. Un automóvil de la década del ´70 surcando los caminos sin chofer parecía poco menos que una historia de “La dimensión desconocida”. Un elemento llamativo era también el hecho de que quienes afirmaban haber visto a ese auto, sostenían haberlo observado pasar a la misma hora de la misma noche en puntos tan distantes como Salta o Rio Negro. Así fue como diversos programas periodísticos, luego de recopilar testimonios de campesinos y lugareños que afirmaban haber avistado a la coupé, comenzaron a enviar a sus noteros a esas mismas locaciones en un fenómeno mediático que a muchos les recordó aquellos informes de José de Zer en Nuevediario buscando extraterrestres cuando inmortalizó su frase “¡Seguime, Chango!”. De tal manera los medios sensacionalistas comenzaron a referirse al fenómeno como el caso de “El Auto Fantasma”, y se volvió habitual ver en los informativos de la tarde a sujetos que desde arriba de un tractor o montados a caballo juraban que la noche anterior habían escuchado rugir un motor en el silencio de la oscuridad, y al mirar la ruta constatar que se trataba de una GTX negra sin nadie adentro de su habitáculo. El misterioso automóvil jamás estaba detenido ni cargaba nafta, solo lo veían pasar a altas velocidades.
Desde ya que para la gran mayoría de la gente que consumía los informes televisivos y de diarios sensacionalistas, todo ello no era más que un mito que nada tenía de realidad. Y la creencia generalizada del común de la población era que aquella pobre gente que jamás hubiese tenido una cámara de TV enfrente, no tenía más que llamar a los noticieros jurando haber visto al “auto fantasma”, para transformarse aunque solo sea por un día en una celebridad local. Sus cinco minutos de fama.
Con el correr de las semanas y ante la falta de evidencia en fotos o imágenes filmadas que registren el paso de la GTX, todo aquello dejó de ser noticia para los medios y si bien cada tanto se sumaba algún testimonio nuevo de avistaje, las cadenas de TV y los diarios dejaron de cubrir el fenómeno que para casi todo el mundo nunca dejó de ser una fantasía destinada a llenar espacios vacíos de los noticieros. Es simple: la gente no cree en aquello que no ve. 
Muy lejos de todo ese brillo mediático, en un pueblo del sur de Córdoba llamado Alejo Ledesma, había alguien que no perdió su fascinación por todo lo relacionado con la coupé fantasma. Guillermo vivía solo con su madre y un perro sin raza llamado Piluso en esa pequeña localidad. Cuando 30 años antes Guillermo nació sin sus extremidades superiores por una enfermedad congénita, su padre los abandonó a él y a su mamá y nunca más volvió por Alejo Ledesma. El hecho de no tener brazos nunca hizo que Guille se sienta una víctima y desde pequeño siempre había mostrado gran interés por sus dos pasiones: la pintura y los autos clásicos. Así fue como aprendió a pintar con la boca y desarrolló una excelente técnica que hizo que muchas de sus obras sean incorporadas al catálogo de asociaciones de “pintores sin manos” que lo sabían incluir en sus calendarios anuales. Ya sea con tinta china, témpera, acuarela, acrílico u óleo, la temática recurrente eran aquellos autos que tanto lo fascinaban. Las paredes de su cuarto estaban pobladas de sus obras que graficaban con maestría las figuras de Torinos, Chevys, Falcons, camionetas y sorprendentes Hot Rods. El poco dinero que ganaba con sus trabajos ayudaba a la austera economía doméstica, sumándose a lo que ganaba su madre que trabajaba en el bufet de una de las estaciones de servicio de la entrada del pueblo, desde donde le llevaba a su hijo cuanta revista saliese con fotos de aquellos autos que Guille amaba para que luego el los copie en sus cuadros. 
Guillermo no salía demasiado de su casa, pero volaba con la imaginación desde el altillo con vista a la lejana ruta. Quizá se imaginaba a sí mismo manejando con fuertes brazos alguno de esos autos que veía pasar a gran velocidad.
Una noche mientras cenaba con su madre, le dijo: “hoy no me pidas que apague la luz del cuarto. Tengo que terminar mi obra maestra”, y se echó a reir. Su mamá lo miró al perro Piluso que estaba sentado al costado de la mesa como siempre esperando ligar algo de comida, y exclamó: “hasta el perro ya se lo imagina, estás pintando al auto fantasma ese que salía en los noticieros, algo imposible, un auto que andaba sin conductor”, a lo que Guille respondió: “claro, tan imposible como un artista plástico que pinta cuadros sin tener manos…ja ja, pero esta noche seguro que lo termino”. Así que luego de cenar, el muchacho cordobés subió al altillo y a eso de las 2 de la mañana dio sus pinceladas finales a su cuadro de una GTX negra que levantaba polvareda por una carretera. 
Cuando por fin puso su firma sobre el lienzo con el pincel apretado entre sus dientes, Guillermo sintió que Piluso ladraba y corría hacia la puerta de la casa. Segundos después comenzó a escuchar que desde la vereda provenía el inconfundible sonido de un motor V8 regulando. Se asomó a la ventana de su cuarto y bajo las estrellas de esa noche vio algo que había soñado por mucho tiempo: una majestuosa Dodge GTX negra que brillaba bajo la luna justo en la puerta de su casa, detenida pero con el motor en marcha. Sus pulsaciones se aceleraron y bajó corriendo la escalera hasta la puerta de calle mientras su corazón palpitaba y su cuerpo transpiraba como nunca antes. Con su rodilla izquierda abrió la puerta y su perro salió de la vivienda antes que el. Una vez en la vereda se detuvo frente a la figura que acababa de plasmar en un lienzo y ahora veía en vivo y en directo: el auto fantasma que regulaba como una sinfonía con su motor V8 mexicano. 
Tal como Guillermo intuía, nadie se encontraba en la coupé, que ronroneaba en el lugar con las luces encendidas. Las lágrimas comenzaron a asomar en los ojos del joven artista cordobés, y en voz baja mirando los brillantes faros delanteros del Dodge como quien mira a un amor largamente esperado le dijo: “sabía que existías”.
La enorme y pesada puerta izquierda del auto hizo clack y se abrió sola, con solemnidad, invitando a Guillermo a subir. El muchacho sin brazos no lo dudó ni un instante. Entró a la GTX y se sentó al volante en la mullida butaca principal. La puerta se cerró con perfección. Dentro del vehículo Guille lo miró a Piluso que observaba la escena desde la puerta de la casa y le dijo: “cuidá de mamá hasta que yo vuelva”. 
Las inmensas ruedas traseras de la coupé traccionaron y en pocos segundos el auto fantasma y su conductor se perdieron en el nocturno horizonte de la ruta 8. 
Pocos segundos después la madre de Guille recién levantada, salió a la vereda y solo vio unas marcas de cubiertas en el asfalto como si hubiese habido un burn out en la mismísima puerta de su casa. El perro Piluso la miraba como queriendo explicar lo sucedido, pero no hizo falta. La mujer subió al altillo en el cual solía pintar su hijo y sobre la mesa de trabajo vio una pintura reciente en la cual se veía a una Dodge GTX conducida por un joven de brazos musculosos que mordía un pincel y sonreía de costado. 
De allí en adelante la encargada del bufet de la estación de servicio de Alejo Ledesma se dedicó a recopilar recortes periodísticos aparecidos en diarios nacionales y en internet que daban cuenta de un artista argentino que exponía sus obras en los mejores museos de arte del mundo, el MoMA de New York, el Reina Sofía de Madrid, el Pompidou de París entre otros. En la caja de ahorros de aquella señora, mes a mes se acreditaban sumas de dinero que ella jamás hubiera imaginado provenientes de giros bancarios internacionales. Y reporteros de todos los medios comenzaron a acercarse hasta el pequeño pueblo cordobés para entrevistar a la madre del artista plástico del momento. 
Así, con el tiempo, aquella dama dejó de trabajar en la estación de servicio para transformar su casa en un museo de arte donde “pintores sin manos” de todo el país exponían sus obras. En el viejo altillo de la vivienda, transformada ahora en centro cultural, se expone la obra más fotografiada por los visitantes: “El Auto Fantasma”.

Por César Rodríguez Bierwerth
*Dedicado a los artistas de la AAPBP (asociación de artistas pintores con la boca y el pie) y a todos aquellos que a pesar de las dificultades esperan a su Auto Fantasma para alcanzar sus sueños.



Volver arriba Ir abajo
nico_ramones
Completamente fuera de la cordura
Completamente fuera de la cordura
avatar

Cantidad de envíos : 643
Edad : 27
Localización : CORDOBA CITY ROKER
Comentario/Cita/Humor : NUNCA NOS FUIMOS PERO AHORA VOLVIMOS
Fecha de inscripción : 07/08/2012

MensajeTema: Re: UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS   Sáb Jun 22, 2013 12:31 am

ACA VA OTRA SON MEDIAS LARGAS PERO VALE LA PENA LEERLAS 

A NOCHE DEL IMPALA
Del autor de la serie de crónicas sobre Chevys, entre ellas Manifiesto,  llega este relato de la noche porteña de un recientemente soltero y amante de su Chevrolet Impala 1964,  rojo por supuesto.


Por César Rodríguez Bierwerth
Los mozos de Las Cuartetas nunca aprenderán. Es bien conocida la mala onda de quienes tienen la sagrada misión de atender las mesas de las más emblemáticas pizzerías de Corrientes. En el Palacio de la Pizza la situación es todavía peor, en Guerrín la cosa mejora un poco, pero aún así no son precisamente los reyes de la cortesía. Pareciera que la calidad de la pizza de Buenos Aires fuese inversamente proporcional a la hospitalidad de los mozos del local que fuere. La única excepción podría ser el magnífico Cuartito, de Talcahuano y Paraguay, con sus paredes empapeladas de posters de inolvidables eventos deportivos, sobre todo pugilísticos: Leonard/Lalonde, Hollyfield/Tyson I y II, etc., pero ya estaríamos hablando de un lugar Off Corrientes.
Lo cierto es que cuando el viejo del chaleco y el repasador al hombro deslizó el platito de chapa sobre mi mesa con ese inconfundible queso derritiéndose sobre las 2 porciones de muzza, me olvidé de sus malos modales por completo, porque ese solo espectáculo limpia cualquier pecado.
Ese viernes estaba terminando una semana de quiebres, de puntos y aparte. Acababa de rescindir mi contrato de trabajo previo arreglo de un monto que me permitiera  vivir un par de meses hasta conseguir otra cosa. ¿Beneficio?: jamás volvería a ver al miserable de mi jefe atornillado a su oscuro escritorio. Al mismo tiempo y luego de cuatro años había decidido poner punto final a mi noviazgo –con convivencia incluida- con mi chica, justo cuando el círculo se cerraba y su siniestro plan matrimonial se estaba volviendo una realidad ineludible. ¿Beneficio?: esa vertiginosa sensación del salto al vacío de los hombres libres. Había dejado el departamento de mi novia, y todo lo que tenía en este mundo era mi Impala cupé 64 y mi libertad. Era infinitamente rico.
Lo cierto es que allí estaba yo una vez mas, sentado solo en Las Cuartetas frente a mis 2 porciones y una Coca común burbujeando mientras mis mejores amigos discutían en sus hogares con sus mujeres, que ya no estaban tan buenas como en los primeros noventas, cuando usaban las botas altas al estilo Julia Roberts en Pretty Woman. Sus planes de fin de semana tendrían su punto más excitante en un partido de fútbol colegial donde sus hijos jugarían una semifinal contra los del Don Bosco. Evento que les tomaría toda una hermosa tarde.
Pero ese no era mi mundo. No. Tampoco el de mi amigo Javier, recientemente divorciado, que prefería pasar un rato por Esmeralda Vip en la tarde del viernes en lugar de acompañarme en mi maratónica cacería nocturna que había planificado con tal de vivir un poco más y dormir un poco menos. Javier no era un bicho nocturno, rara vez era de mi partida.
Se puede cazar como tigre, solitario y al acecho. Se dice que los campesinos de la India usan unas caretas dadas vuelta, con la cara sobre la nuca, y así parece que te miran aunque estén al revés, para no ser atacados por esos felinos que claro, son sigilosos y atacan por la espalda. También se puede cazar como lobo, en jaurías de ataque estratégico y grupal, lo cual además requiere por lo tanto de buenos compañeros de equipo.
De un modo u otro, todo requiere un plan, una logística que nunca termina de perfeccionarse y que puede quedar totalmente desbaratada por cualquier imponderable fuera de la lógica. Todos sabemos que las mujeres al carecer de cualquier tipo de coherencia, resultan presas impredecibles, por lo cual nunca sabemos de antemano en que dirección pueden correr, o desde donde pueden aparecerse. Pero aún así siempre es mejor estar preparado, en guardia y con un cierto arsenal de armas conocidas y en cuyo uso estemos bien entrenados.
Cuando terminé de cenar en Las Cuartetas me fui a tomar el café de rigor a la esquina del Bar Ramos. Nada que empiece en el Ramos puede terminar mal, y como diría Bono: “midnight is when the day begins”. En el trayecto por Corrientes hasta Montevideo vi a los hippones en la puerta de los teatros con sus mantas y sus artesanías, y se veían tan relajados y en paz. Me pregunté cómo lo logran.
El Ramos estaba habitado por fantasmas, como siempre. Solo que luego de su reestructuración se hace algo difícil verlos porque quedó demasiado luminoso y limpio, con muchos colores acrílicos donde antes primaba la calidez y la humedad de la madera. Pero de todos modos yo sabía que estaban –estábamos- allí.
En otros tiempos muy distintos mi búsqueda tenía quizá un objetivo hasta metafísico. Pensaba y hasta creía en quimeras tales como encontrar al “amor de mi vida” a la vuelta de cualquier esquina. Con el primer sorbo de cafeína cerré los ojos y me ví a mi mismo en aquellos días, aquellas noches ochentosas y noventistas planificando los mismos trucos, las mismas tácticas, pero claro, con objetivos más nobles a largo plazo quizá; sentado en este mismo bar o cualquier otro similar como el desaparecido Quijote de 9 de Julio y Avenida de Mayo, que tenía el plus de quedar cerca del Morocco. Todo ello fue cuando todavía creía en el futuro. Ahora solo creo en la ruta.

Pero el cazador romántico era inigualable, porque su mundo es completo y su existencia, infinita. En el se resume la adrenalina de la aventura y el corazón del enamorado incansable. Su guardia dura las 24 horas. Cualquiera puede ser la elegida: la camarera que te sonríe, la promotora cautiva en su stand, la chica del inolvidable Play Woman –digo Play Woman y me pongo de pié- o hasta la vendedora de un Shopping. Cabe señalar que este  subgrupo de mujeres de alta exposición, al que podríamos llamar de blancos fijos, por su incapacidad para desplazarse, no necesariamente resulta más accesible que otros, ya que las señoritas que lo integran, sabiéndose estáticas y bellas, se encuentran con la guardia alta por los reiterados vuelos razantes  de las aves predadoras como nosotros.
Habiendo terminado mi café caminé hasta el garage de la calle Sarmiento donde mi  Impala aguardaba en silencio en el típico lugar en línea recta con la entrada destinado a los autos grandes o camionetas. Antes de subirme lo miré unos instantes solo por mirarlo. Nunca me canso de eso. Con sus líneas rectas y sus ojos redondos y desafiantes -dos a cada lado- que me miraban como preguntándome cual era el siguiente paso de la noche. “Recoleta”, le dije (no creo necesario aclarar que yo soy de los que hablan con su auto). Me subí y hacia allí salimos, donde mi solitario brindis no podía ser en otro lugar más que en Madaho´s. Podría escribir la enciclopedia completa de ese cabaret infinito.
Cuando me tocó vivir unos años en Mar del Plata hacia la segunda mitad de los noventas, conocí al viejo y primigenio Madaho´s que por entonces funcionaba allá por la calle Moreno, por el centro de la ciudad. El lugar no era fastuoso, pero era un clásico con su barra en forma de “U”. Un verdadero oasis en la noche de los días de semana de aquellos tiempos. En el ‘97 con la creación del Hotel Sheraton Mar del Plata, pegaron un salto ganador y el local se instaló en la esquina misma de ese hotel cinco estrellas, allá por Playa Grande, frente al Golf en calle Alem.
Allí, Madaho´s se instaló definitivamente como el cabaret líder en la ciudad, ganándole la pulseada a quien fuera su rival directo durante años: el inolvidable “Smoke” de Güemes y la costa, que tenía vista a un hermoso mar nocturno, cuyas mejores chicas comenzaron incluso a pasarse a Madaho´s por su nuevo local estratégico. Otras como Katia, la brasileña, no lo hicieron y siguieron en Smoke. Katia permaneció fiel a su primer equipo, y la partida de los mejores bombones le sirvió para afianzarse como la flor más bella del lugar. Se dice incluso que con el tiempo hizo fortunas en Smoke, y cuenta la leyenda que hoy vive en un lujoso piso en la zona de Playa Chica frente al mar con lo que ganó en aquellos años del uno a uno, convertida ya en toda una dama respetable. Yo por mi parte, recuerdo el perfil de su figura perfecta frente al inmenso ventanal del Cabaret mirando ese mar helado del agosto marplatense, con “saudades” quizá, de otro mar no tan frío ni tan oscuro en su país natal. ¡Vaya un brindis por ella!
Lo cierto es que alrededor del 2001 se inauguró el Madaho`s Buenos Aires en lo mejor de Recoleta, pero esa ya es otra historia.
Llegué con el Impala y conseguí  lugar para estacionar sobre Azcuénaga, del lado del paredón del cementerio. Uno ya ve con naturalidad la coexistencia de esa necrópolis en la vereda impar, enfrentando a los más famosos night clubs de la ciudad en la vereda par con sus luces de neón. Luego de activar la alarma y encomendar el auto a Dios, me crucé para el lado del local y entré.
Una vez dentro de Madaho´s me apoyé en la punta de la barra junto al sector de mozos y Tommy, viejo camarero de los tiempos marplatenses, luego de años sin verme, me saludó como si me hubiese visto ayer: “Que tomás hoy”, me dijo con su media sonrisa y su mirada oscura, profunda,  penetrante y con un dejo diabólico (Tommy sin dudas será el barman residente en el infierno algún día. No pienso perderme ese fantástico cabaret de noche eterna). Pedí solo un Speed, ya que en unas horas seguro seguiría manejando y había que mantenerse bien arriba y sin alcohol en sangre. Me lo trajo, junto con vaso finito y lleno de hielo.
De repente, creí vislumbrar vagamente entre las mesitas contiguas a la cabina del DJ, y un grupo de mulatas siliconadas, a una figura conocida, una cara conocida. Me fui acercando con mi Speed en la mano tratando de agudizar mi vista entre los cuerpos perfectos y las miradas devoradoras. Crystal Waters sonaba en el aire con los bajos bien arriba –Destination Calabria-. Cuando estuve a un par de metros ya no tenía dudas: Araceli Hunt, después de más de una década estaba allí y no había cambiado nada. Seguía con su pelo rubio cortito como la Madonna de True Blue, su cuello largo y sus hombros perfectos. Me acerqué y la saludé. Me miró con la misma mirada soñadora de otros tiempos y nos abrazamos con esa calma y profunda sensualidad con la que se abraza a una amiga de la noche. Hacía unos trece, quizá catorce años habíamos tenido una historia allá por Mar del Plata, donde ella se había instalado a vivir en mi departamento  por un tiempo hasta que decidimos terminarla sobre todo por diferencias horarias. La casa se había transformado en una anarquía con ella trabajando de noche y yo de día. Nuestra relación no había sido de amor, pero sí, de una amistad basada en una intensa atracción recíproca.
Allí estábamos una vez más, ahora en el siglo 21. Recordamos la noche en que nos conocimos cuando lo primero que me contó fue que pensaba trabajar en Smoke solo por un tiempo hasta poder comprarse una moto –Harley decía- con la cual planeaba irse nada menos que hasta Canadá, con un grupo de amigos motociclistas que se hacían llamar los Jinetes del Asfalto, y usaban camperas de cuero con esa inscripción en la espalda. Hablamos de aquellos días de gloria,  de nuestros sueños rotos y nuestra pasión por el camino. De su cantante favorita Alanis Morissette, y del estribillo que vivía cantando -¡you leeearn!-.
¿Cumpliste tu sueño?, le pregunté. “Evidentemente no”, me dijo, “aquí estoy, pero hubiese sido maravilloso aunque sea haberlo intentado”. “¿Y vos?”, me preguntó entonces ella. “Bueno, tendría tanto para contarte, pero es mas fácil empezar desde aquí hacia atrás, quizá. Puedo contarte que tengo una cupé Impala 64 estacionada en la vereda de enfrente…”. Cuando le dije esto sonrió y me dijo en tono imperativo: “No esperes más, entonces. ¿Que esperás para salir a devorar kilómetros de ruta y litros de nafta con ese dragón? ¿Que importa adonde? ¡Atrapa tu sueño, ja ja!” exclamó desafiante a la vez que simulaba meter cambios con una imaginaria selectora Hurst. Mi corazón comenzó a acelerarse y hasta me atreví  a la demencial invitación: “¿Y vos me acompañarías ahora mismo cuando salgas de acá?, ¿a qué hora salís? Allí fue cuando me recordó las reglas de juego del lugar y me dijo: “¡ah, bien!, nunca pierdas esa locura. Dale, traeme algo para tomar, un daiquiri o lo que sea y seguimos hablando esto que me interesa…”.
Salí eyectado y caminé entre las sombras y las miradas voraces una vez más, a buscar a Tommy que estaba en el sector de camareros de la barra, cargando una bandeja con una botella de champagne y muchas copas. “Me acercarías después un daiquiri de … frutilla, creo. Para Ara que está conmigo allá”, le señalé. “¿Para quién? Me repreguntó Tommy levantando una ceja y mirándome fijo. “Para Ara, bueno …Araceli,  man. Salvo que ahora se haya puesto un nombre de trabajo, ¡ja!” le contesté. ¿Araceli la de Mar del Plata, la de las motos? Volvió a preguntarme. “Si, allá”, le señalé. “Allá, nada.” Afirmó entonces. “Araceli murió hace como diez años en un accidente en la ruta, pensé que sabías” me susurró con cara de preocupado, y siguió: “te habrás confundido, se compró esa moto que tanto quería y solo le sirvió para darse un palo, creo que a la altura de Córdoba. Iba con un grupo de motociclistas, esos Jinetes de no se qué…, dicen que era de noche, qué sé yo. En su momento se comentó mucho allá. Claro, pero vos ya te habías vuelto a Buenos Aires, por eso no te enteraste, seguro”. Tratando de no perder la línea le dije ahí, “Ok, te la traigo yo, y te explico de quien te hablo. Estás muy confundido”.
Entonces volví al sector de la cabina del DJ, pero Ara ya no estaba, y la busqué por los reservados del fondo, y por el contorno del escenario con sus caños, pero tampoco. Y la busqué por el piso de arriba al cual no cualquiera sube, diciendo que había perdido algo, pero seguía sin verla. No estaba ni siquiera en el pasillo que conduce hasta los baños desde el guardarropas. Entonces cuando les pregunté a un grupo de chicas que trabajaban allí, me dijeron que con ese nombre y descripción no conocían a nadie.
Volví entonces, cansado y confundido a acercarme a la barra desde donde mi viejo camarero amigo con cara de quien tiene la razón, me esperaba mirándome fijo con su media sonrisa ganadora, siniestra. Me vio acercarme y cuando estuve frente a él, sin decir palabra soltó una estruendosa carcajada. La risa de Tommy parecía enmarcada por llamas eternas.
Cuando salí de Madaho´s comenzaba de a poco a llover. El olor del asfalto mojado de la ciudad es inigualable. Caminé unos metros hasta el auto del lado del paredón del cementerio, y se me ocurrió pensar que en esa cuadra de Azcuénaga al 1900 la calle no divide al mundo de los vivos del de los muertos, sino que por el contrario constituye una zona gris, donde se unen ambos mundos.
Las gotas caían sobre el casco de la cupé, haciendo que se vea aún más hermosa con su parrilla cromada que sonreía invitándome a ganar la ruta.
Al entrar al Impala y cerrar su pesada y larga puerta que aún cierra y encuadra bien, bajé el vidrio y saqué mi nariz para llenar mis pulmones de ese magnífico aire de lluvia urbana. Luego puse mis manos sobre el volante y miré al frente. Azcuénaga estaba desierta, mojada y en silencio. Pensé: ¿A dónde iría ahora?: ¿ruta 9 pasando por Rosario para tomar un café en El Cairo leyendo a Fontanarrosa?, ¿el desarmadero de Bell Ville para escuchar el rumor de los huesos traqueteantes de tantos dinosaurios?, ¿Purmamarca para ver una vez más ese cerro de 7 colores?, ¿o tal vez mas al norte, llegando a Río de Janeiro donde alguna vez fui feliz?, ¿y luego Salvador de Bahía para sumergirme una vez más en las estrechas calles de Pelourinho?.
Pero también mi lado más lógico y terrenal me hizo un llamado de atención haciendo que también me pregunte si iniciar así un viaje tan descabellado tendría sentido, si realmente eso me haría encontrar algo dentro de mi alma.
Planteados así los tantos solo tenía dos opciones: o emprender un largo y loco viaje por carreteras perdidas sin fecha de regreso, o solo volver a casa y reencauzar una vida normal y coherente.
Giré la llave de arranque, y el rugido del motor V8 del Impala me dio la respuesta.


Esta entrada fue escrita el Jueves, Junio 10, 2010 a las 12:58 y esta en la categoría La cabeza de Goliat (Crónicas sobre Buenos Aires). Puede seguir los comentarios de esta entrada mediante RSS 2.0. Puedeescribir un comentario, o trackback desde su sitio.
Volver arriba Ir abajo
AsdePique
Full X-ROD User!
Full X-ROD User!
avatar

Cantidad de envíos : 6086
Fecha de inscripción : 07/04/2008

MensajeTema: Re: UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS   Sáb Jun 22, 2013 8:46 am


seeee volvieron las historias a xrod

_________________

"- Admirad la Máquina pero Apostad por el Hombre" .. (un poeta del siglo XX)
Volver arriba Ir abajo
GABRIELIMPALA
Full X-ROD User!
Full X-ROD User!
avatar

Cantidad de envíos : 6322
Edad : 38
Localización : ONCATIVO
Comentario/Cita/Humor : FIERROS Y AMIGOS, QUE MAS PEDIR?
Fecha de inscripción : 22/07/2009

MensajeTema: Re: UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS   Sáb Jun 22, 2013 9:22 am

MUY BUEN POST CHE 
SI TE GUSTAN LAS HISTORIAS NICO, TENES QUE LEER LA DE LA MOSCA BLANCA, ES MUY RECOMANDABLE
LA DEL IMPALA YA LA HABIA LEIDO EN LA TCURBANO. EL MISMO AUITOR TIENE MUCHAS HISTORIAS DE FIERROS, CASI TODAS TEÑIDAS DE ESE COLOR MEDIEVAL CON COMENTARIOS EPICOS,  DRAGONES Y ESAS COSAS


HABRIA QUE VER QUIENES E ATREVE A ESCRIBIR UNA..................VAMOS BOSS, DESPLIEGUE SU CAPACIDAD Y HUMILLE........

_________________
Volver arriba Ir abajo
nico_ramones
Completamente fuera de la cordura
Completamente fuera de la cordura
avatar

Cantidad de envíos : 643
Edad : 27
Localización : CORDOBA CITY ROKER
Comentario/Cita/Humor : NUNCA NOS FUIMOS PERO AHORA VOLVIMOS
Fecha de inscripción : 07/08/2012

MensajeTema: Re: UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS   Sáb Jun 22, 2013 2:29 pm

si la historia de la mosca blanca ya la lei esta muy buena..primero pense que era real la historia y despues cuando la iba leyendo mas profundamente me di cuenta que era un muy buen relata con esa onda mistica de leyendas muy atrapantes que te hacen ir imaginando como todo va sucediendo a medida que lees......

si anoche me quede escuchando hermetica y leyendo las otras historias que escribio este loco...me gustan no solo habla de autos sino que los relaciona con otros temas muy interesantes...
Volver arriba Ir abajo
arg063
Full X-ROD User!
Full X-ROD User!
avatar

Cantidad de envíos : 3811
Edad : 49
Localización : capilla del señor
Comentario/Cita/Humor : Entre el Parkinson y el Alzheimer prefiero el Parkinson, porque es preferible derramar un poco de vino, que olvidar donde carajo dejé la botella!! "
Fecha de inscripción : 23/06/2010

MensajeTema: Re: UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS   Sáb Jun 22, 2013 6:19 pm

Volver arriba Ir abajo
Gustavo Sapo
Usuario 1/2 cuerdo
Usuario 1/2 cuerdo


Cantidad de envíos : 99
Fecha de inscripción : 08/10/2012

MensajeTema: Re: UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS   Sáb Jun 22, 2013 9:02 pm

Excelentes relatos!!!!!!
Increible la calidez y veracidad que tiene la narracion.
Sigan sumando muchachos!
Abrazos
Volver arriba Ir abajo
Contenido patrocinado




MensajeTema: Re: UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS   

Volver arriba Ir abajo
 
UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» UNAS BUENAS HISTORIAS DE AUTOS
» Mi historia (resumen) sobre dos ruedas
» donde comer unas buenas fabes en oviedo
» Recomendadme cubiertas y líquido tubeless
» Recomiendenme unas buenas pelis referentes al Futbol Americano

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
X-Rod :: La taberna del tejo :: Charlando en la agrupacion...-
Cambiar a: